El encuentro inició con la charla de Andrea González, Director of Economics and Logistics de Asocolflores – Asociación Colombiana de Exportadores de Flores, quien en primera instancia contextualizó a los asistentes sobre las flores de nuestro país y lo que ellas significan a través del mundo.
“La floricultura colombiana es realmente un negocio nuevo, nosotros llevamos 40 años exportando y es una actividad que surgió básicamente para ser llevada a mercados internacionales. Cuando esto ocurrió se pensó inmediatamente en la logística que requería llevar este producto al exterior”.
Como dato importantes está el hecho de que hoy en día Colombia es el segundo país exportador de flores, después de Holanda, quien lleva siglos exportando. Sin embargo, “tenemos el privilegio de ser el primer lugar en el mercado norte americano. Somos el primer proveedor de flores en este país; tres de cada cuatro flores que importa el mercado americano son colombianas. Si sumamos todas esas exportaciones a nivel mundial, el año pasado logramos 1.240 millones de dólares exportados y representamos de esta forma el ocho por ciento del PIB agropecuario nacional”, afirma Andrea.
Es así, como después del Café, las flores se convierten en la exportación agrícola más importante, con el elemento fundamental de ser un producto exportado por vía aérea, lo que significa que en el aeropuerto El Dorado, el cual es el principal aeropuerto de carga en Latinoamérica, el 75% de lo que se exporta son flores, que en términos de fletes aéreos genera alrededor de 350 millones de dólares.
De igual forma explica que en términos de producto, la rosa es la especie líder; sin embargo la presentación de los bouquet ha alcanzando una participación importante, a la que le siguen el clavel, pompón, crisantemo y astromelia, entre otras especies.
¿Pero qué es San Valentín para la industria colombiana de flores? San Valentín es la fiesta más importante de venta de flores y representa entre el 12 y el 18 por ciento del total de venta que puede tener la industria floricultora en un año. La planeación para el siguiente año de San Valentín inicia en el momento en que termina la temporada, donde se analiza cómo se va a producir más y mejor el producto que se debe posicionar en el mercado internacional.
“Para la temporada se comienza a exportar entre la tercera y la quinta semana del año, es decir alrededor del 22 de enero y más o menos hasta el 8 de febrero, lo que significa que en noviembre del año anterior debemos estar ya preparado”, comenta Andrea.
“La flor que enviamos para San Valentín proviene de 800 fincas y solo de la sabana de Bogotá proviene de 37 municipios. Esto significa que 37 municipios están movilizándose para otros cultivos que la trabajan y la exportan. De esta manera, para poder suplir esos 10 días en donde estamos doblando e incluso duplicando el nivel normal de las ventas, también se debe duplicar o triplicar el número de personas contratadas al interior de los cultivos y, de la misma forma, las aerolíneas y agencias”.
Andrea también afirma que por esta razón, la coordinación logística con toda la cadena de exportaciones es de vital importancia para poder cumplir con los envíos en la temporada, donde se exportan alrededor de 500 millones de tallos, especialmente al mercado americano. “Tenemos en San Valentín tres o cuatro veces más de flor saliendo. El proceso de la cadena de frio es fundamental, no solo por términos de calidad sino por la gestación de plaga o enfermedad”.
En esta temporada pico se llevan alrededor de 700 camiones al aeropuerto y en promedio se van 28 aviones cada día, “claro que hemos enviado hasta 38 aviones llenos de flor”, asegura la funcionaria. Por esto, es muy importante que los actores de la cadena esten alineados para cumplir con los cronogramas e itinerarios de vuelo.
“En San Valentín, una vez se surte este proceso y se ha vendido la flor, podemos ver indicadores de que se vendió. Podemos saber por dónde se vendió (supermercados, floristería, vendedores en la calle, teléfono, internet) y podemos saber incluso a quién se le entregó el producto (esposa, amiga, etc…)”
“Aunque estamos coordinados, en el proceso siempre hay temas para mejorar, tener un camino hacia la estandarización. La tecnología nos acompaña pero todavía nos hace falta en algunos fases, tenemos que continuar con el desarrollo de iniciativas colaborativas, tenemos que evitar el rompimiento de la cadena de frío y tenemos que disminuir la manipulación de carga. Cada eslabón tiene múltiples mejoras”, concluye Andrea en su exposición.
Para Carlos Andrés Puerta, Gerente de Logística de Industria de Alimentos Zenú S.A.S., el negocio cárnico logra acompañar las celebraciones colombianas en la temporada de Navidad, donde se celebran grados, primeras comuniones y las cenas del 24 y 31 de diciembre.
De esta manera los productos del negocio cárnico buscan generar una experiencia en esas celebraciones de sabor y practicidad, ya que son fáciles en su preparación, o inclusive algunos no la requieren o es muy corta.
En diciembre, se experimenta un incremento del 30 por ciento de las ventas en toneladas y un 50 por ciento en las ventas normales de un mes. “En época normal tenemos una participación del 40 por ciento de las ventas, y solo para productos de temporada ésta cambia sustancialmente porque entra un canal especial que es compra directa por medio de catálogo de productos llegando a 13.000 empresarios”, asegura Carlos Andrés.
¿Qué tipo de complejidad se vive? Frente a esta pregunta Carlos Andres indica que “tenemos una vida útil de entre 45 y 75 días, por lo que tenemos como Asocolflores el reto de la cadena de frio. El producto es mucho más artesanal y entra el canal directo que no se atiende en temporadas normales. Entre octubre y diciembre Colombia tiene cinco días festivos, que en logística no es tan bueno, también en diciembre detectamos una diminución de velocidad promedio en ciudades y las vías nacionales presentan mayor congestión. Las condiciones climáticas influyen mucho en el éxito de una temporada, en época de invierno se deben buscar alternativas para que el producto llegue a tiempo”.
Como dato importante Carlos Andrés afirma que para estos picos de demanda “incluimos material adicional como recetarios y salsas para acompañar los productos, por esto, trabajamos todo un año para lograr atender las ventas de un mes, además nuestra máxima venta se da una semana antes del 24 de diciembre, porque los consumidores se han venido acostumbrado, sobre todo en grandes cadenas a comprar productos en estos días”.
Inmediatamente se terminan las celebraciones de fin de año, Alimentos Cárnicos hace una evaluación de cómo les fue e inicia planeación para atender la siguiente temporada. El gran reto está en cómo planificar inventario para atender la próxima. “Hoy sentimos que lo hacemos bien pero siempre hay cosas para mejorar”, afirma Puerta.
David Andres Jaramillo, Gerente de Calidad Negocio Industrial, Cementos, fue el tercer conferencista del ciclo Picos de Demanda, que ocupó el primer espacio del evento Líderes.
Jaramillo expuso sobre el mundo del concreto para Colombia, “es un negocio con unas características muy especiales, el concreto es un producto perecedero, es decir es distinto al cemento ya que éste es una materia prima; el concreto es producto terminado que no tiene más de dos horas de vida útil, si pasa más de dos horas en un camión, éste se daña, así como el concreto generándose un gran problema”.
Por esta razón, como lo explica el gerente de Calidad de Negocio de Argos, el transporte requiere equipos especializados, los cuales hacen parte de la producción. “Es decir no tenemos una planta y unos distribuidores, son los camiones los que se encargan de organizar el producto y mezclarlo adecuadamente, por lo que la distribución hace parte del proceso de producción”.
La programación de los pedidos de los clientes se hace con uno o dos días de anticipación, “en la medida que tengamos más visual o sea programación de mas días o una semana por parte de nuestros clientes la incertidumbre es muy grande y los porcentajes de cancelación pueden crecer hasta en un 50 por ciento. Para complejizar más esta situación, los pilares del negocio son el cumplimiento y la calidad, son los que nos diferencian ante un constructor”.
Para dar cifras, tienen activas más de 3.000 obras, reciben alrededor de 1500 llamadas diarias para la programación del concreto y hacen 1.100 viajes o despachos diarios. “Tenemos una promesa de servicio con nuestros clientes de que el 95% de nuestras entregas tienen que llegar en un rango de más o menos 20 minutos”, afirma David Andrés.
Es así, como la planeación de la operación es de largo y corto plazo, por lo que trabajan en la construcción de un modelo logístico, con un plan maestro de plantas, donde deben ubicar las plantas para ese mercado creciente, todo esto soportado con un engranaje fundamental que tiene que ser una herramienta tecnológica.